Lo que hay que saber de esta nuevo documental de Netflix


Como documental cineasta, Jeff Orlowski parece preocupado por la destrucción del mundo.


El dilema social sugiere, más de una vez, que las redes sociales representan «la mayor amenaza existencial de la humanidad»


El documental apunta a los efectos devastadores de las redes sociales, con imágenes de la presentación de Harris en el SFJazz Center entretejidas en todas partes.


Tristan Harris presidente y cofundador del Centro de Tecnología Humana. Anteriormente, trabajó como especialista en ética del diseño en Google, donde estudió ética de la persuasión humana. Su misión es revertir la «degradación humana» y realinear la tecnología con la humanidad.

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El dilema de las redes sociales establece que hay un problema y lucha por localizar la fuente. La película comienza con un productor fuera de la pantalla preguntando a los tecnólogos qué es exactamente lo que está mal en las redes sociales. Termina con esos mismos tecnólogos ofreciendo sus profecías para el futuro. En su mayoría, muestra a los tecnólogos retorciéndose en sus asientos, sin saber por dónde empezar.


Tecnologos: Tim Kendall, ex director de monetización de Facebook; Justin Rosenstein, quien inventó el botón Me gusta; y Guillaume Chaslot, quien creó la infraestructura de video recomendada para YouTube, todos los cuales denuncian su trabajo anterior.


Según ellos, los problemas son los siguientes: Pasamos demasiado tiempo en las redes sociales. Hacemos esto porque, en esencia, no tenemos otra opción. Las personas que trabajan en empresas de tecnología han invertido una cantidad infinita de dinero, tiempo y poder de ingeniería para diseñar sistemas que nos mantienen enganchados y que predicen todos nuestros movimientos. Así es como ganan dinero: no somos el usuario , somos el producto (este tipo de clichés se repiten con frecuencia).


Mark Zuckerberg y Susan Wojcicki son multimillonarios; mientras tanto, todos los demás han renunciado a la felicidad, el conocimiento, la intimidad, la espontaneidad, el tiempo con nuestras familias, el libre albedrío. Somos peones en un plan horrible. Vivimos en 2.700 millones de Truman Show individuales . ¡Vivimos en Matrix!+


Un poco exagerado, claro, pero esta no es una película de sutileza. Orlowski subraya estas críticas con una extraña narrativa dramatizada que recorre toda la película, en la que los actores retratan los conflictos estereotipados de una familia imaginada con la tecnología.

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